La hominización y la humanización son dos procesos evolutivos estrechamente relacionados, que forman parte de lo que llamamos "antropogénesis". La antropogénesis es el proceso de evolución del ser humano desde los primeros primates hasta el Homo sapiens. La antropogénesis se produce a dos niveles:
En primer lugar, tenemos la hominización, que es el proceso a partir del cual se producen cambios evolutivos anatómicos y fisiológicos en el ser humano. Estos cambios son anatómicos, como el bipedismo, que permitió al ser humano liberar las manos y tener mejor visión de su entorno, y que fue el primer cambio que nos diferenció de los primates, el aumento de la capacidad craneal y de la sinapsis neuronal, y el acortamiento de la mano y la oposición del pulgar, fisiológicos, como la liberación de las manos, y cambios sociales, como la capacidad de habla y el lenguaje. Todos estos cambios constituyen las herramientas que permitieron al hombre desarrollarse como animal racional, pero para alcanzar este desarrollo, el ser humano debía aprender a usar las herramientas que había adquirido por medio de la evolución. Y para esto, el ser humano debía adquirir lo que conocemos como "cultura".
El proceso de humanización es el proceso por el que los homínidos desarrollan su cultura, sus valores y su conducta racional. Este proceso está marcado pro un conjunto de sucesos y factores (como el descubrimiento del fuego o el comienzo de las técnicas de manufacturación). El conjunto de factores que han afectado y afectan al proceso de humanización, que aún está vigente (pues aún siendo humanos, todavía no somos todo lo humanos que podríamos ser) han determinado la forma de pensar de la sociedad actual y de todos sus estadios históricos a lo largo de los años. También han afectado al lenguaje. Gracias a la humanización, hemos desarrollado un lenguaje simbólico y abstracto, con el que podemos designar realidades intangibles o inexistente, tales como los sentimientos y emociones , la divinidad, el pasado y el futuro, o las ideas.
El resultado de este proceso de antropogénesis, fruto de la inter-relación entre el proceso de hominización y humanización, es lo que hoy en día conocemos como "ser humano". Pero, como he mencionado antes, este proceso aún esta avanzando. Todavía no somos todo lo humanos que podemos llegar a ser. Valores como la solidaridad, el respeto a la vida y a la libertad, la generosidad, etc. Son valores que aún no han arraigado lo suficiente en el ser humano. Y el ser humano no será ser humano hasta que todos aquellos a los que definimos como tal gocen de la misma libertad y oportunidades.
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